La señora Gracia

Durante años apenas reparé en ella a pesar de que vive justo en el piso de arriba. Ahora que estoy más tiempo en casa, cada mañana me detengo a charlar unos minutos con la señora Gracia. “Me voy a nadar”, susurra como si me explicara un secreto. Y a continuación se interesa por la salud de mis padres, que fueron vecinos suyos durante años, o me informa preocupada: “Este fin de semana vienen mis nietos, ¡espero que no hagan mucho ruido!”. A lo que respondo divertida: “Ruido es lo que hacen mis tres salvajes! ¿Oyó el berrinche de anoche?” “Nada, nada… ¡Si son unos ángeles!” sonríen sus ojos azul pálido. Luego se aleja con su paso liviano y silencioso. Sigue leyendo

Princesas independientes, guapos plebeyos y príncipes de pacotilla

Cuenta la leyenda que un horrible y malvado dragón atemorizaba a los habitantes de la villa de Montblanc. Estaban desesperados porque ya no sabían que darle de comer para mantenerlo apartado . En pocos días había acabado con toda la comida.

Fue entonces cuando el Rey tomó la decisión más difícil de su vida: iría sacrificando uno a uno a los habitantes de su reino. Para ello, metieron los nombres de todos en una olla (incluidos el del Rey y el de su hija la princesa) y cada día una mano inocente se encargaría de anunciar el nombre de la persona que serviría de alimento al malvado dragón. Sigue leyendo

Diálogo

-Mira Teresa ¿sabes que te digo?¡¡ mañana empiezo!!!

-¿A qué Marga? No me asustes, la última vez que te oí decir esa frase acabaste toda la semana realizando una limpieza a fondo y pintando el piso tú sola, ¿ahora qué va a ser?

-Si lo pienso más no lo hago, ¿tú me acompañarías?

-¿Dónde? Miedo me das

-Como eres…a caminar, simple y llanamente. Esta redondez de figura que he adoptado y con la que es difícil darme la vuelta para verme entera,  me está agobiando. Sigue leyendo

Lenguas de trapo

Levanté la vista y tropecé con dos enormes ojos verdes que me observaban sin pestañear bajo la sombrilla floreada del cochecito rojo.

Era un bebé realmente precioso, rechoncho y sonrosado.  El típico niño bebé-anuncio que cualquier campaña publicitaria mostraría en uno de los productos de su línea de puericultura.

Captaría a través de aquella dulce mirada un considerable grupo de mamás compradoras potenciales dispuestas a invertir una buena parte del presupuesto de la cesta semanal en la nutrición ejemplar de sus retoños. Sigue leyendo