– Un cortado con la leche desnatada y azúcar moreno, por favor-
– Ahora mismo señora – me dice una de las camareras que está detrás de la barra colocando vasos y platos en el cesto del lavavajillas, mientras la otra, permanece de espaldas al público atenta a los chorritos de café que van cayendo como pequeñas cascadas a sus respectivas tazas. Sigue leyendo