La visita

imagesEn ese momento no sabría decir qué me molestaba más, si la arritmia que me había provocado el despertarme de golpe con el sonido del timbre, si plantearme como una opción real el salir de la cama y ver quien era o, si por el contrario, los ladridos incesantes del asqueroso chihuahua que habíamos rescatado de la perrera y que respondía al nombre de gato, aunque yo le llamaba pepe, iniciales de puto perro.

El timbre volvió a sonar, esta vez con un tono mucho más molesto. Mis dudas quedaron despejadas, lo que más me molestaba era levantarme. Me puse los primeros pantalones que encontré en la silla sin mirar si quiera si era pijama, chándal o leggins de alguna de mis hijas, y así, a pecho descubierto, me dirigí a ver quién perturbaba mi único momento de tranquilidad en todo el día. Seguramente mi hija Rebeca se había vuelto a olvidar las llaves, lo cual la desheredaba ya para siempre. Sigue leyendo

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La candidata

Trappist-1— ¡Ding, dong!

— ¡Hola! ¿Qué haces aquí? — dijo Víctor con cara de sorpresa.

— Ya me han convocado. Me marcho mañana. — contestó Marta.

— ¿Tan pronto?

— Sí. Ya te dije que esto iría así. La selección ha durado más de un año y llevamos 6 meses esperando para que nos convoquen.

— ¡Qué locura, Marta! ¿Esto quiere decir que es el último día que te veo? ¿No te veré nunca más?

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¡Vaya con el siete!

BRUJA

 

Por: Daniel Lerma Vilanova

 

Quien me iba a decir a mí, que el encuentro con aquella vidente daría un vuelco radical a mi vida ¿cómo fue posible eso? Yo era una persona que no creía en brujas, videntes y en toda esa clase de gente.

Las consideraba poco menos que parásitos, que vivían a costa de una sociedad marcada y necesitada por saber sobre su futuro más inmediato. Y ese tipo de personas, las embaucaban y les hacían creer que su magia les resolvería todos los problemas relacionados con la vida. El amor, la salud, y el dinero. Todo, absolutamente todo, quedaría resuelto, si hacían lo que ellas le decían. De paso y a cambio de ese servicio les sacaban un buen dinerito.

Yo, que era y me consideraba una persona con una mentalidad racional y que solía aplicar la lógica en todos los aspectos de mi vida, me vi envuelto e influenciado por aquella misteriosa persona y acabé analizando todo, bajo la perspectiva esotérica a la cual me indujo aquella vidente.

Y aquí comienza mi historia. Mi querida hermana Esperanza me pidió que la acompañara a visitar a una vidente, que se llamaba Clara, cuya consulta la tenía en una localidad situada a unos kilómetros de Barcelona, llamada Tiana. Sigue leyendo

LOS OTROS 13

images (2)La cápsula se vacía rápido pero mis pulmones no, siguen encharcados de aquella cosa tan viscosa. Por unos segundos temo por mi vida, hasta que logro expulsar por la boca aquella especie de líquido amniótico en el que llevo tanto tiempo sumergido. Al hacerlo siento tal sensación de alivio que hasta me mareo.
Intento levantarme pero no puedo, mis músculos no me hacen caso. Ya nos avisaron que esto pasaría, así que no me alarmo en exceso. No sé cuánto tiempo me paso mirando al techo, pero se me hace interminable. Decido aprovechar ese tiempo para repasar todo lo que recuerdo. Sigue leyendo

Puertas abiertas

 

 

El ruido te sobresaltó. No habías visto los inútiles esfuerzos del joven sudamericano por evitar que la bandeja se deslizase de sus manos derramando un café sobre una señora, los platos, vasos y tazas que servía haciéndose pedazos contra el brillante suelo.

El sueño llevaba dos días peleando contra tus pupilas y al final, en aquella incómoda butaca de la terminal, se abalanzó sobre tus pestañas, cerrándolas. Deslizó tu cuerpo para que la espalda tuviese apoyo sobre el corto respaldo y dejó caer tu cabeza hacia un lado, estiró tus piernas, relajó tu mandíbula dejando entreabierta la boca. Un hilo de saliva asomaba cuando despertaste. Al abrir los ojos, un vaso rodaba dejando un reguero de zumo de naranja. Se detuvo vacío junto a tu bolsa de viaje. Sigue leyendo

El vell sàtir

el vell sàtirDes de la meva finestra estant el veia: segur d’ell mateix, el seu caminar ostentós, el cap aixecat amb gallardia, les seves maneres prepotents denotaven el que era. Vivia al carrer, i havia après a sobreviure de una manera extraordinària. Valent i caut alhora, tothom el respectava. El seus ulls penetrants i dolços sense mesura, i els seus bigotis erectes i masculins acabaven d’arrodonir tot el seu carisma i personalitat. Sigue leyendo