SANT JORDI I EL DRAC

SANT JORDI I EL DRACSant Jordi i el Drac

PER :

Daniel Lerma Vilanova

 

12 d’abril.- Arriba el dia de Sant Jordi i hem d’escriure quelcom sobre la llegenda i el que significa per cadascú.

Veig que tinc un problema, perquè encara que sembli fàcil no ho es pas, m’ explico; l´historia diu que es tracta d´un poble, un drac i un sant. Bé fins aquí està clar.  Ara, que els passa als protagonistes? (sona un telèfon)

—Digui’m

—Senyor Lerma?

—Sí, jo mateix

—El truquem del col·legi Prat de la Riba, el seu fill ha tingut un petit accident i ha estat traslladat a l’Hospital de Nens Sant Joan de Déu

—Valga ’m deu! Vaig corrent! Sigue leyendo

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Els records enterrats

ASSUN-PODRIA SER PITJORPodria ser pitjor… Podria ser pitjor… La Lluïsa anava repetint la frase com un mantra, mentre corria cap a casa en sortir de la feina. Estava cansada, li feien mal els peus de tot el dia, però ella no ho sentia. Només notava dins seu una deixadesa total, una manca d’esma. Era com si tot s’anés enfonsant al seu pas, com si alguna cosa la volgués atrapar. Tenia ganes d’arribar i al mateix temps no podia córrer. El cel s’anava enfosquint per moments, com a preludi del que estava a punt de passar-li: Se li enfosquiria l’ànima, i s’endinsaria allà on tenia els records guardats amb pany i clau. Sigue leyendo

El gat, la física i l’Elena

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La llum del pis es vessa en la foscor i un garbuix de música i veus s’escampa en la nit. Hi ha ombres fumant al balcó que de tant en tant tremolen amb l’esclat d’una rialla. Què coi és això? Mentre avanço pel carrer em va retornant allò que m’havia entestat en oblidar: la festa d’aniversari de l’Elena. De lluny m’arriba l’olor inconfusible de l’eufòria social i l’alegria impostada i la mandra m’aclapara com una flassada vella. Em paralitza. Per un instant, soc un espectre que es resisteix a anar cap a la llum. Penso en girar cua, però continuo endavant, em dic: Fes-ho per l’Elena. Fet i fet, no tinc on anar, i em ve de gust una cervesa. Pujo al pis, al tercer, i obro la porta amb la meva clau.

Un assortit d’espècimens humans, uniformes en la seva raresa, ha conquerit l’apartament. Sigue leyendo

La adopción

imagesEra cuestión de tiempo que a mi vecina Virginia le regalaran aquel animal. Llevaba años obsesionada con ellos y, por fin, cuando cumplió los 11 años, sus padres consiguieron regalárselo. Me consta que no les fue fácil ni barato ni legal hacerlo. La llamó Princesa Beyoncé. La niña era feliz, por fin tenía lo que siempre quiso y, además, pasó a ser la niña más conocida de nuestra urbanización. Dos pájaros de un tiro.
Virginia adoraba a su nueva mascota, a su nuevo juguete de 10 kilos. La mimaba, la lavaba, le ponía un lazo rosa y la sacaba a pasear, dormía con ella, le daba de comer y hacía con ella todo lo que un niño cariñoso puede hacer con un animal.
Todo cambió cuando Princesa Beyoncé se hizo grande. La niña se cansó de ella, sacarla a hacer sus necesidades empezaba a ser un problema, los vecinos se habían acostumbrado a su presencia y ya no llamaban la atención y, debido a los más de 250 kilos del animal, ya no se podía jugar con ella con facilidad, ni siquiera meterla en la cama, donde no cabía. La gota que colmó el vaso fue cuando Princesa Beyoncé quiso montar al basset del vecino, rompiéndole las dos patas traseras al pobre perro. Entonces sus padres se vieron obligados a contarle la oscura verdad a su preciosa e inocente hija, una verdad que llevaban 3 años ocultando. Princesa Beyoncé era príncipe. Era un macho. Esto casi mata del disgusto a la pobre Virginia y, traumatizada, quiso desprenderse de él. Así fue como Virginia consiguió su pony y se deshizo de su hipopótamo pigmeo. Sigue leyendo

5 Microrrelatos Eróticos.- Seleccionados por Ediciones de Letras para recopilación 2016.

Acuerdo Tácito

Hay dolorestupida-y-sensual-pera-sexy-sexi-fruta-posando-tontaes increíblemente placenteros, como morderse las pieles de los labios, por ejemplo, te lo aseguro.
Un día el  señor de la casa amenazó con despedirme… ¡Ábralo! –me ordenó señalando un cofre, y  así sentada en su cama descubrí su colección de palas: rugosas y lisas, de madera y cuero.
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El problema del caballo

images─Bien, explíquenos, ¿en qué momento supo que quería dedicarse a la ciencia?
Me han hecho esa pregunta muchas veces y aunque sé la respuesta, es tan larga de explicar que acabo siempre contestando con un simple “no sabría decirte”, pero en esta ocasión siento la necesidad de explicar cómo empezó todo, en qué momento mi cerebro hizo clic, y todo mi universo se llenó de fórmulas y logaritmos.
Acabo de terminar mi segunda carrera, la de física, y esta es mi primera entrevista de trabajo. Quiero trabajar en esta empresa, necesito estar en su grupo de investigación, el mejor del país en el sector de la adaptación de métodos abstractos a la solución de problemas prácticos. Esta vez sí me apetece explicarles por qué soy un hombre de ciencias. Me tomo unos segundos para reflexionar la respuesta mientras mi cerebro ya se ha ido 17 años atrás, cuando cursaba cuarto de primaria. Sigue leyendo