Cosas de dioses

Olimpo2Per Montserrat Baduell Latorre

ALLÁ POR EL OLIMPO

Zeus, el jefazo de todos los dioses del Partenón, estaba sentado en su trono celestial mientras miraba displicente cómo los humanos luchaban todos los días de sus vulgares existencias.  Mientras, su consorte Hera, que, como siempre, intentaba hacerle la vida imposible a algún mortal, lo observaba entre divertida y extrañada.

– ¿Qué haces, querido? – le preguntó mientras se atusaba su larga melena.

– Nada, ¡oh dulce Hera! Simplemente observo a estos mortales. Míralos. Siempre corriendo, de acá para allá, enfurruñados y taciturnos. Si yo pudiera descender a la tierra, aprovecharía para ir a todos esos sitios divertidos que se anuncian por ahí. Mira todos esos letreros luminosos que atrapan y seducen. ¡Qué daría yo por estar tan solo un día allí abajo! Sigue leyendo

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CONVERSACIONES CON UNOS CANTOS RODADOS. UNA PARANOIA.

POR; DANIEL LERMA VILANOVA.

Yo, no supe lo que significaba la palabra:<<APATÍA>>, hasta que la empecé a oír repetidas veces, al final de mi infancia, entrando ya en mi adolescencia, y todas, refiriéndose a mí.

Mi infancia transcurrió sin ningún interés por mi parte, no había nada que pudiera llamarme la atención y todo me parecía una solemne tontería y falsedad. Por eso, la mayor parte del tiempo, aconteció en un lugar donde solo cabíamos cuatro; yo, mis circunstancias, mi imaginación y mi bisabuela, que con sus cuentos e historias me llevaban a esos mundos imaginarios y fantásticos mucho mejores que la realidad.

Solo había una cosa que me hacía salir de mi abstracción; la zapatilla voladora de mi madre, que te alcanzaba aunque te escondieras en otra habitación. Eso sí que me hacía volver al presente.

No me gustaba nada de lo que me rodeaba; mi familia, mis vecinos, las ratas, las Sigue leyendo

La visita

imagesEn ese momento no sabría decir qué me molestaba más, si la arritmia que me había provocado el despertarme de golpe con el sonido del timbre, si plantearme como una opción real el salir de la cama y ver quien era o, si por el contrario, los ladridos incesantes del asqueroso chihuahua que habíamos rescatado de la perrera y que respondía al nombre de gato, aunque yo le llamaba pepe, iniciales de puto perro.

El timbre volvió a sonar, esta vez con un tono mucho más molesto. Mis dudas quedaron despejadas, lo que más me molestaba era levantarme. Me puse los primeros pantalones que encontré en la silla sin mirar si quiera si era pijama, chándal o leggins de alguna de mis hijas, y así, a pecho descubierto, me dirigí a ver quién perturbaba mi único momento de tranquilidad en todo el día. Seguramente mi hija Rebeca se había vuelto a olvidar las llaves, lo cual la desheredaba ya para siempre. Sigue leyendo

¡Vaya con el siete!

BRUJA

 

Por: Daniel Lerma Vilanova

 

Quien me iba a decir a mí, que el encuentro con aquella vidente daría un vuelco radical a mi vida ¿cómo fue posible eso? Yo era una persona que no creía en brujas, videntes y en toda esa clase de gente.

Las consideraba poco menos que parásitos, que vivían a costa de una sociedad marcada y necesitada por saber sobre su futuro más inmediato. Y ese tipo de personas, las embaucaban y les hacían creer que su magia les resolvería todos los problemas relacionados con la vida. El amor, la salud, y el dinero. Todo, absolutamente todo, quedaría resuelto, si hacían lo que ellas le decían. De paso y a cambio de ese servicio les sacaban un buen dinerito.

Yo, que era y me consideraba una persona con una mentalidad racional y que solía aplicar la lógica en todos los aspectos de mi vida, me vi envuelto e influenciado por aquella misteriosa persona y acabé analizando todo, bajo la perspectiva esotérica a la cual me indujo aquella vidente.

Y aquí comienza mi historia. Mi querida hermana Esperanza me pidió que la acompañara a visitar a una vidente, que se llamaba Clara, cuya consulta la tenía en una localidad situada a unos kilómetros de Barcelona, llamada Tiana. Sigue leyendo

El gat, la física i l’Elena

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La llum del pis es vessa en la foscor i un garbuix de música i veus s’escampa en la nit. Hi ha ombres fumant al balcó que de tant en tant tremolen amb l’esclat d’una rialla. Què coi és això? Mentre avanço pel carrer em va retornant allò que m’havia entestat en oblidar: la festa d’aniversari de l’Elena. De lluny m’arriba l’olor inconfusible de l’eufòria social i l’alegria impostada i la mandra m’aclapara com una flassada vella. Em paralitza. Per un instant, soc un espectre que es resisteix a anar cap a la llum. Penso en girar cua, però continuo endavant, em dic: Fes-ho per l’Elena. Fet i fet, no tinc on anar, i em ve de gust una cervesa. Pujo al pis, al tercer, i obro la porta amb la meva clau.

Un assortit d’espècimens humans, uniformes en la seva raresa, ha conquerit l’apartament. Sigue leyendo

Corrent cap el metro

 

images   No sabria explicar-vos, perquè sempre haig de córrer. Vagi a on vagi, sempre faig tard. Des de que jo recordo, tot, i que a mida que van passant els anys, em vaig moderant una miqueta. Si, es veu, que controlo una mica millor el temps, que ja no penso que puc amb tot, que he après a deixar coses per demà, o per després, o senzillament no és poden fer. Però el que vull explicar, és d’aquells temps en el que encara no controlava res. Em limitava a corre esperitada fins que em faltava l’alè, i ja no podia més, amb el cor bategant a cent per hora, i els pensaments desbocats per els retrets. Anés a on anés, ja no podia rectificar. Estava arribant  tard… Arribaria tard… L’evidencia se’m presentava  diàfana.

Corria de petita, per trobar-me amb les amigues. Corria per arribar a la missa del dissabte a la nit, o la del diumenge a la tarda, per entrar a l’escola… Anava a un col·legi de monges, i us podeu creure que mai vaig arribar puntual…, que ja de gran, he sabut, que abans d’entrar a la classe, és feien files al pati, i és cantava  l’Ave Maria… Mai vaig cantar, mai vaig fer files. Arribava directa a la classe, amb les nenes ja assegudes, i em limitava a dir: hola. S’havia de dir: Ave Maria Puríssima”. Em van castigar moltes vegades per això, però jo vaig seguir dient: hola. També us he de dir, que mai he sentit una missa sencera. Arribava passats deu minuts. Al sermó o poc abans. Allò era pecat mortal… I desprès m’havia de confessar. Sigue leyendo