La candidata

Trappist-1— ¡Ding, dong!

— ¡Hola! ¿Qué haces aquí? — dijo Víctor con cara de sorpresa.

— Ya me han convocado. Me marcho mañana. — contestó Marta.

— ¿Tan pronto?

— Sí. Ya te dije que esto iría así. La selección ha durado más de un año y llevamos 6 meses esperando para que nos convoquen.

— ¡Qué locura, Marta! ¿Esto quiere decir que es el último día que te veo? ¿No te veré nunca más?

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L’Antoni

broken-heart-Lion-LambL’Antoni va deixar un buit molt gran a l’oficina. Tothom li trobava a faltar l’endemà de la seva sortida. La professionalitat i eficiència amb la que feia la seva tasca. El domini de varius idiomes; francès, angles, castellà i català, li proporcionà un ascens a l’empresa i l’oportunitat de dirigir una franquícia de la mateixa, fora de Catalunya. Aquell primer matí sense ell, va ser motiu de converses i mirades dirigides al lloc on ell es seia, i que ara, no més hi havia una  taula i una cadira buides.

I jo no es que em sentís sol del tot, perquè en arribar a casa sempre tenia l’oportunitat de parlar amb ell per internet. Vam quedar així quan marxà a França a treballar a las noves oficines que l’empresa obrí en aquells indrets i que ell dirigiria com màxim responsable. Però en els tres anys que havien treballat junts, sempre m’he preguntat si podia haver fet alguna cosa més per aprofundir en la nostre amistat i conèixer-nos fora de l’entorn laboral.

Encara recordo quan i on m’ho va dir; va ser a la sortida del treball dintre del ascensor. Sigue leyendo

¿Qué te pasa?

Me acomodé en el sofá con una cerveza en la mano y agotado después de un duro día de trabajo. Frente a mí, una presentadora de informativos con unos grandes pechos, me explicaba por enésima vez la situación política del país. Que si éste está imputado, que si el otro no está de acuerdo con las medidas económicas del actual gobierno, etc. Y yo, en modo “encefalograma plano” dejaba mi mirada perdida sobre la pantalla luminosa del televisor, sin prestar apenas atención. Sigue leyendo

Dualidad

dualidad

Sonó el interfono. La primera vez fue una pulsación corta y seca. Lo ignoré…

Volvió a sonar, esta vez de manera larga e insistente. Me dirigí al cuarto de baño, entré y cerré la puerta corriendo el pestillo, de manera inusual. Me desvestí para deslizarme en el interior de la ducha. Abrí el grifo del agua caliente y dejé que el chorro me salpicara directamente en la cara. Intenté concentrarme en el sonido sordo del agua corriendo para olvidarme de que estaba allí pero aun así podía percibir cada uno de sus movimientos. Ya había entrado en casa, soltado las llaves y se había acercado hasta la puerta del baño. No estaba segura de oírle en realidad, era probable que mi memoria auditiva se empeñase en recordarme que seguía ahí. Sigue leyendo

Vergüenza ajena o envidia

Eran más de las tres de la mañana y seguía sin pegar ojo. Posiblemente, era la noche de verano más calurosa que recordaba. En su casita de la playa, ni la brisa marina conseguía mecerla y sumergirla en los brazos de Morfeo. Ya no sabía qué hacer. Así que, saltó de la cama y decidió ponerse su vestido ibicenco y salir a pasear por la orilla, al menos le relajaría y se alejaría de sus pensamientos.

amanecer

Caminó por la Playa Larga, una playa ideal para pasear, ya que en ella nunca se veía el final del paisaje. No era consciente de cuánto tiempo llevaba caminando, pero llegó a unas rocas que parecían ocultar tras de sí una cala. Sigue leyendo