Joel Maniviesa: “Me refugiaba en miles de historias imaginadas”

Resistencia Literaria

Jueves, 05-04-2018 Jose Ramón Vera

Se somete a nuestras preguntas Joel Maniviesa, o cómo firma sus novelas, Daniel Lerma Vilanova, autor de la novela Recuerdos que se deben olvidar.

¿Desde cuando sabes que querías ser escritor?

Desde que tuve la necesidad de contar cosas y expresar pensamientos. Si la pregunta es desde que año, te diré que desde muy pequeño. En muchas ocasiones te callaban la boca de forma autoritaria y eso hizo que me refugiara en miles de historias imaginadas, donde yo ponía un principio y un final, siempre según el estado de ánimo que yo tuviera.

Háblanos un poco de tu obra. ¿Cuantos libros tienes escritos? ¿Y publicados?

IMG_20171217_191431_503 Joel Maniviesa

He escrito una novela de ficción romántica policíaca y publicada. El resto ha sido solo micro relatos. En cuanto a mi novela cúyo titulo es Recuerdos que se deben olvidar, trata de la relación entre…

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Cosas de dioses

Olimpo2Per Montserrat Baduell Latorre

ALLÁ POR EL OLIMPO

Zeus, el jefazo de todos los dioses del Partenón, estaba sentado en su trono celestial mientras miraba displicente cómo los humanos luchaban todos los días de sus vulgares existencias.  Mientras, su consorte Hera, que, como siempre, intentaba hacerle la vida imposible a algún mortal, lo observaba entre divertida y extrañada.

– ¿Qué haces, querido? – le preguntó mientras se atusaba su larga melena.

– Nada, ¡oh dulce Hera! Simplemente observo a estos mortales. Míralos. Siempre corriendo, de acá para allá, enfurruñados y taciturnos. Si yo pudiera descender a la tierra, aprovecharía para ir a todos esos sitios divertidos que se anuncian por ahí. Mira todos esos letreros luminosos que atrapan y seducen. ¡Qué daría yo por estar tan solo un día allí abajo! Sigue leyendo

EL FILANDÓN

No recordaba un amanecer tan perfecto, se asomó soñolienta a la puerta abierta que daba acceso al patio frente al monte Pajariel  la mañana no era demasiado fría pero una fina brisa la obligó a ajustarse la bata. Inspiró profundamente para llenar sus pulmones de aromas a rocío y a verde, el oxígeno que en la ciudad le faltaba.

Un sonido surgido de entre los matorrales la distrajo, parecían pisadas en la hierba. Su mirada concentrada en el paisaje se perdía en el montículo  de maleza, durante un instante le pareció distinguir agazapado a un cuadrúpedo de pelo oscuro frente a ella aunque no podía estar segura del todo. Sigue leyendo

El mensaje me hace sonreir.

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Por: Daniel Lerma Vilanova

 

¡Ay! Guillermo ¿Qué nos ha pasado?, exclamaba para mí, mientras paseaba Ramblas abajo. Mis pensamientos estaban en otro lugar e inevitablemente, me fui sumergiendo en ellos con un diálogo interno y penoso totalmente ajeno al ambiente ajetreado de Barcelona, mi ciudad.

<<Aquella mañana habíamos vuelto a discutir, siempre por su familia, ¡una pena! Su hermana había salido a relucir otra vez. Ella estaba empeñada en que la cuidáramos, y, desde el mismo instante que la conocí, me lo hizo saber>>

Aún tengo fresca en mí memoria aquél día en que me presentó a su madre, (ya viuda), y a su hermana, (que era a la sazón, toda la familia que él tenía). Los tres vivían en un piso de su propiedad con cuatro habitaciones y dos baños.

No tardé en darme cuenta de que, la que iba a ser mi cuñada, era un parásito de la sociedad. Había sido mimada en exceso por su padre y por lo visto nunca la dejó crecer. El primer trabajo que tuvo la “niña” fue de oficinista escribiendo informes a máquina y le duró solo un día, le dijo a su padre, llorando, que le dolía mucho la espalda y al día siguiente ya no volvió. Sigue leyendo