¡Vaya con el siete!

BRUJA

 

Por: Daniel Lerma Vilanova

 

Quien me iba a decir a mí, que el encuentro con aquella vidente daría un vuelco radical a mi vida ¿cómo fue posible eso? Yo era una persona que no creía en brujas, videntes y en toda esa clase de gente.

Las consideraba poco menos que parásitos, que vivían a costa de una sociedad marcada y necesitada por saber sobre su futuro más inmediato. Y ese tipo de personas, las embaucaban y les hacían creer que su magia les resolvería todos los problemas relacionados con la vida. El amor, la salud, y el dinero. Todo, absolutamente todo, quedaría resuelto, si hacían lo que ellas le decían. De paso y a cambio de ese servicio les sacaban un buen dinerito.

Yo, que era y me consideraba una persona con una mentalidad racional y que solía aplicar la lógica en todos los aspectos de mi vida, me vi envuelto e influenciado por aquella misteriosa persona y acabé analizando todo, bajo la perspectiva esotérica a la cual me indujo aquella vidente.

Y aquí comienza mi historia. Mi querida hermana Esperanza me pidió que la acompañara a visitar a una vidente, que se llamaba Clara, cuya consulta la tenía en una localidad situada a unos kilómetros de Barcelona, llamada Tiana. Sigue leyendo

Puertas abiertas

 

 

El ruido te sobresaltó. No habías visto los inútiles esfuerzos del joven sudamericano por evitar que la bandeja se deslizase de sus manos derramando un café sobre una señora, los platos, vasos y tazas que servía haciéndose pedazos contra el brillante suelo.

El sueño llevaba dos días peleando contra tus pupilas y al final, en aquella incómoda butaca de la terminal, se abalanzó sobre tus pestañas, cerrándolas. Deslizó tu cuerpo para que la espalda tuviese apoyo sobre el corto respaldo y dejó caer tu cabeza hacia un lado, estiró tus piernas, relajó tu mandíbula dejando entreabierta la boca. Un hilo de saliva asomaba cuando despertaste. Al abrir los ojos, un vaso rodaba dejando un reguero de zumo de naranja. Se detuvo vacío junto a tu bolsa de viaje. Sigue leyendo

El vell sàtir

el vell sàtirDes de la meva finestra estant el veia: segur d’ell mateix, el seu caminar ostentós, el cap aixecat amb gallardia, les seves maneres prepotents denotaven el que era. Vivia al carrer, i havia après a sobreviure de una manera extraordinària. Valent i caut alhora, tothom el respectava. El seus ulls penetrants i dolços sense mesura, i els seus bigotis erectes i masculins acabaven d’arrodonir tot el seu carisma i personalitat. Sigue leyendo

SANT JORDI I EL DRAC

SANT JORDI I EL DRACSant Jordi i el Drac

PER :

Daniel Lerma Vilanova

 

12 d’abril.- Arriba el dia de Sant Jordi i hem d’escriure quelcom sobre la llegenda i el que significa per cadascú.

Veig que tinc un problema, perquè encara que sembli fàcil no ho es pas, m’ explico; l´historia diu que es tracta d´un poble, un drac i un sant. Bé fins aquí està clar.  Ara, que els passa als protagonistes? (sona un telèfon)

—Digui’m

—Senyor Lerma?

—Sí, jo mateix

—El truquem del col·legi Prat de la Riba, el seu fill ha tingut un petit accident i ha estat traslladat a l’Hospital de Nens Sant Joan de Déu

—Valga ’m deu! Vaig corrent! Sigue leyendo

Els records enterrats

ASSUN-PODRIA SER PITJORPodria ser pitjor… Podria ser pitjor… La Lluïsa anava repetint la frase com un mantra, mentre corria cap a casa en sortir de la feina. Estava cansada, li feien mal els peus de tot el dia, però ella no ho sentia. Només notava dins seu una deixadesa total, una manca d’esma. Era com si tot s’anés enfonsant al seu pas, com si alguna cosa la volgués atrapar. Tenia ganes d’arribar i al mateix temps no podia córrer. El cel s’anava enfosquint per moments, com a preludi del que estava a punt de passar-li: Se li enfosquiria l’ànima, i s’endinsaria allà on tenia els records guardats amb pany i clau. Sigue leyendo

La mujer de rostro armónico y mirada triste

Por: Daniel Lerma Vilanova

Desde hacía dos años siempre volvía allí; al lugar del accidente. Me daba una vuelta por el Port Olímpico, en una especie de peregrinación al lugar donde volví a nacer. Dónde todo ocurrió.

Daba largos paseos por la playa del Bogatell, que junto a la Mar Bella y la Nueva Mar Bella, formaban parte de la fachada marítima en el barrio del Poble Nou, siempre con la esperanza de volverla a ver, y que ya se había convertido en un deseo.

Si creo que sí, deseaba volver a ver aquella cara de nuevo. Aquél ángel que me salvó la vida. Fue un 31 de Julio, viernes a las 13.30 h. Un día antes de las vacaciones de verano. Sigue leyendo