5 Microrrelatos Eróticos.- Seleccionados por Ediciones de Letras para recopilación 2016.

Acuerdo Tácito

Hay dolorestupida-y-sensual-pera-sexy-sexi-fruta-posando-tontaes increíblemente placenteros, como morderse las pieles de los labios, por ejemplo, te lo aseguro.
Un día el  señor de la casa amenazó con despedirme… ¡Ábralo! –me ordenó señalando un cofre, y  así sentada en su cama descubrí su colección de palas: rugosas y lisas, de madera y cuero.
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El blues de mi autobús

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Gran Vía-Bilbao 10:35h.

No me miras porque temes encontrarte con el deseo dibujado en mi rostro. No son mis ojos los que te miran. Lo sabes. Te estoy observando con las pupilas de la lujuria, mis sentidos han comenzado a desearte. Te sientes incómoda. No te has puesto tan guapa para mí, no es a este maduro al que pretendes seducir mostrando tus largas piernas. Sigue leyendo

Descubrimiento

Hacía días que se miraban. El trayecto del tren se hacía cada vez más corto. Habían entrado en un juego de miradas que difícilmente podrían parar. No sabían dónde les llevaría esa situación. Estaba claro que los dos querían que pasara algo pero no se atrevían a dar el paso.

Después de una semana de no coincidir con él en su trayecto diario, Laura empezaba a estar desesperada, no sabía por qué, pero estaba claro que debía confesarse a ella misma que deseaba conocer a ese chico, saber más de él y por su puesto tener algo con él.

Una tarde quedó con sus amigas para ver una exposición de fotografías que estaba teniendo mucho éxito. El autor era el amigo del ex de alguien, y ésta era la excusa. Pero en realidad la exposición no estaba nada mal. Eran láminas muy simples, mitad fotografía mitad dibujo, de líneas limpias, muy minimalista la verdad.

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De repente vio una cara que le llamó la atención. Era él. Aquel chico que llevaba meses viendo en el tren y que hacía semanas que no veía. No se lo podía creer.

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tocades les 18h

Com cada dijous, havia anat a treballar amb moto. I com cada dia, la feina era intensa i variada. Així no pensava. Em venia bé estar completamant absorbida pel treball. Els nens estàven a l´escola, el meu marit a la seva empresa. Pensava en ells amb orgull. Amb el meu home estàvem bé. Fins i tot molt bé es podria dir. I com cada dijous, l´excusa ja l´havia buscat. S´havia d´anar variant , però de totes maneres, la més freqüent, era la que havia posat per avui: el gimnàs. Un gimnàs en el que m´havien vist un sol dia, el primer. No hi havia tornat més. Aixó si, cada mes pagaba el rebut puntualment pel banc. Sigue leyendo

La pell sota el setí

setiFeia com una setmana que no el veia, tan fàcilment s’esvaïa la incipient amistat que semblava néixer entre ells! Va pensar que el seu llogater, aquell noi de pas que qui sabia quan temps es quedaria, no tenia ja interès en compartir amb ella els seus vespres, en quedar-se a xerrar un cop la nena era ja a dormir. Rentant els plats del sopar, el regust amargós de la decepció se li va fer palès a la gola. Va intentar desfer-se’n, apartar aquella sensació enganxosa i incòmoda. És normal, es va dir, que tingui altres coses més interessants a fer.

De sobte va recordar-se del paquet que un missatger havia portat aquella tarda per a l’Alexandre. L’havia deixat a la còmoda de l’entrada mentre demanava a la nena que vigilés en treure’s les sabates, que venien plenes de sorra del parc i l’escamparia per tot el terra. I és clar, se n’havia oblidat en el tràfec de tasques domèstiques i demandes infantils. L’Elena es va adonar que tenia una excusa per apropar-se fins a la porta d’ell, al pis de dalt, i trucar, i veure’l després de tants dies, i esbrinar, a través de l’expressió del seu rostre, si s’alegrava de veure-la o s’estimava més mantenir una prudent i correcta distància amb ella.

Havent fet un repàs ràpid al color dels seus llavis davant del mirall de l’entrada, va sortir a l’escala, deixant la porta una mica oberta per sentir la nena si cridava, com feia sovint a la nit. Sigue leyendo

reeducación física

GIMNASIASabía muy poco de ella. Apenas habíamos cruzado cuatro o cinco palabras y cientos de miradas durante las dos semanas que llevábamos de curso. Era buena en lenguas, yo destacaba más en ciencias. Se sentaba en la segunda fila en el centro de la clase mientras yo me camuflaba entre las últimas mesas cerca de la puerta ya que la mayoría de las veces llegaba tarde y me resultaba mucho más fácil colarme hacia el final del aula para pasar desapercibido.

La verdad es que no era el tipo de chica explosiva en la que uno cree que se fijará y llevará su huella durante toda la su vida y sin embargo a mí me gustaba, precisamente porque no era ni la más tonta ni la más lista de la clase, tenía el justo equilibrio para escoger la palabra exacta sin parecer pedante o boba del todo. Sigue leyendo