5 Microrrelatos Eróticos.- Seleccionados por Ediciones de Letras para recopilación 2016.

Acuerdo Tácito

Hay dolorestupida-y-sensual-pera-sexy-sexi-fruta-posando-tontaes increíblemente placenteros, como morderse las pieles de los labios, por ejemplo, te lo aseguro.
Un día el  señor de la casa amenazó con despedirme… ¡Ábralo! –me ordenó señalando un cofre, y  así sentada en su cama descubrí su colección de palas: rugosas y lisas, de madera y cuero.
Él a mi lado desnudo rogaba tembloroso en un susurro:

-¡Azóteme! ¡Más…más!

Y así lo hice,un golpe suave, dos golpes bruscos tras otro suave. Sus nalgas duras, enrojecidas y ardientes, mis labios húmedos, poderosos y excitados a punto de explotar, mecidos rítmicamente a horcajadas sobre su cuerpo sometido, el moño revuelto, la falda abierta bajo mi pecho desnudo. Durante años fueron nuestro secreto y señal, la caja junto a la mesita. Un acuerdo tácito, azotes y palas, goce y placer, sumisión y poder.

Jugos Eróticos
Observo la escena desde una esquina.

No tenía que haber venido a esta extraña fiesta, mi timidez me puede. Un camarero vestido con delantal y pajarita me ofrece una brocheta de frutas, la acepto, me venda los ojos, es parte del trato. Por miedo al ridículo me dejo hacer. Ata un lazo de seda sobre mis ojos, me siento indefensa pero no ver lo que sucede me transforma en otra persona, me desinhibo. Coloca una porción de melón en mis labios, la aparta, la busco con la lengua, dos gotas de jugo resbalan por mi cuello, las lame y me erizo. Tengo miedo pero no quiero que pare. Noto alguien tras de mí, cada vez más cerca, me levanta el vestido y su mano trepa hacia mi sexo, imagino al camarero, no estaba mal. Noto su dureza, me pego a él un poco más y lo incito a seguir, lo capta y continúa, me penetra hasta el final, no puedo gritar, solo saborear.

Dejarse Ir

20:00h, insiste, 4 perdidas y 5 whattsaps. Me irrita y atrae en la misma proporción. Odio desearle, no le respondo, sé dónde encontrarlo, es hora de cerrar pero me planto allí como “Señora de …tal”. Disimula, leo el deseo en su tic de la nariz.

Le gusta jugar, pero no más que a mí, “EXIJO” probar un modelo familiar, me extiende las llaves rozándome con su largo dedo corazón. Las dejo caer, me inclino y lo provoco con un anticipo de lo que le espera bajo mi falda, subimos al coche, junto las piernas mientras él intenta separarlas con una mano. Le cuesta, se excita, le oigo respirar y me excito. Jugamos un rato, cedo y me abro como una flor mientras dibuja círculos concentricos en mi sexo variando la intensidad. Bajo su bragueta, acaricio su verga y la atrapo, mientras estallo de placer y empapo su mano. Me atrae hacia sí desafiante, me sienta sobre él y me atraviesa, me dejo ir de nuevo, vuelve a ganar otra vez, le odio.

Dulces sueños, Sueños salados

Martes 18 de junio, 8 de la mañana, un día perfecto para huir de la realidad y caminar hasta la playa 5 km a paso ligero. Diviso el mar desierto en su calma y soledad, me desvisto por completo y me tumbo en la arena cerca de la zona de fauna protegida.

El sol acaricia mi piel sudorosa de la caminata, cierro los ojos y me quedo dormida. Sueño. Es tan real… Unas manos comienzan a descender desde mi nuca hasta mi cintura con maestría, me relajo, disfruto cuando se para en mis nalgas dibujando todo el recorrido hacia mi pubis que se abre despacio. Mi pulso se acelera, gimo, pido que no se detenga. Obedece y mi sexo palpita veloz con espasmos rítmicos suelto un grito ahogado, noto mi humedad. Dos minutos después abro los ojos, exhausta, una figura masculina se aleja despacio  tras de él un camino de pisadas desde mi toalla.

Shoes

Desde mi mesa del despacho puedo ver la oficina de enfrente. Apenas tres metros nos separan por un pasillo y dos cristaleras grabadas desde la mitad hacia arriba para dar intimidad.

No veo su cara, sólo desde la cintura hasta sus zapatos, sé que él ve lo mismo de mí por eso procuro desde hace semanas llevar tacones. Yo lo estudio, él me espía, hoy ha orientado su mesa hacia la mía y ahora veo sus pies de frente.

Está inquieto, camina de un lado a otro, hoy es mi último día, mi sustitución acaba y también me siento agitada, desconecto el PC. Sale del despacho, me levanto y cojo mi bolso, me dirijo deprisa hacia el ascensor, justo a tiempo alguien pulsa el botón de apertura y me cuelo. Me fijo en sus zapatos, él se fija en los míos. Sonreímos, temblamos, salimos del ascensor al rellano, no logramos llegar al aparcamiento, nos arrancamos la ropa y nos lanzamos con hambre atrasada, con manos y bocas que se devoran en una frenética cópula animal.

Mencía Marengo

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