LOS OTROS 13

images (2)La cápsula se vacía rápido pero mis pulmones no, siguen encharcados de aquella cosa tan viscosa. Por unos segundos temo por mi vida, hasta que logro expulsar por la boca aquella especie de líquido amniótico en el que llevo tanto tiempo sumergido. Al hacerlo siento tal sensación de alivio que hasta me mareo.
Intento levantarme pero no puedo, mis músculos no me hacen caso. Ya nos avisaron que esto pasaría, así que no me alarmo en exceso. No sé cuánto tiempo me paso mirando al techo, pero se me hace interminable. Decido aprovechar ese tiempo para repasar todo lo que recuerdo. Sigue leyendo

Isla convivencia

Mi seudónimo me sugiere:

Libertad, justicia, equidad, solidaridad, ética, paz, valentía, coraje, tolerancia, respeto, superación, honestidad, motivación, cortesía, responsabilidad, dignidad y mucha decisión.

No soy Daniel Lerma Vilanova, ni él tampoco lo era. Bajo este seudónimo o falsa identidad tuvo que esconderse aquél, de quién aprendí el conjunto de valores arriba expuesto. Sigue leyendo

Una nueva oportunidad

Marian se apretó las sienes con el dedo índice y pulgar intentando así aclarar sus ideas entre tanto griterío. Era evidente que ése no era el lugar en el que ella quería estar. Los teléfonos sonaban constantemente y los clientes no paraban de exigir los materiales que compraron hace días y que todavía no habían recibido en su almacén. Marian añoraba los días en los que, sentada en el estudio de su casa, entre montones de libros, corregía manuscritos para entregarlos a las editoriales. Escritores nóveles, rezaban para que las obras que ella sostenía entre sus manos, llegaran algún día a ser publicadas. Eran buenos tiempos, en los que una podía dedicarse a trabajar de lo suyo y, lo más importante, cobrar por ello. El sonido del incesante teléfono le hizo volver a la realidad. No le daba tregua. Ese cruel ring-ring no le dejaba soñar despierta. Adoptó el modo automático para escuchar las quejas del cliente sobre algún pedido de algún material que no le interesaba en absoluto. Ni siquiera sabía qué contestarle porque no hablaban el mismo idioma. Español, sí, pero le hablaba de cosas de las que no había oído hablar en su vida. Estaba claro. Este trabajo era todo lo opuesto a ella. Sigue leyendo

Síndrome de Peter Pan

Me asomo con miedo al espejo con la esperanza de encontrar a alguien distinto esta vez. Tristemente, la imagen que me devuelve dista mucho de mi propia realidad. Frente a mi, un anciano con canas, cara arrugada y ojos apagados me dice que tengo 80 años. Sin embargo, mi espíritu sigue pensando que soy un muchacho de apenas 25. Es tan tozudo como yo. Ni mi espíritu ni yo queremos asumir la realidad. Nunca hemos llevado bien el paso del tiempo y a medida que van pasando los años, peor lo llevamos.  Sigue leyendo