Un padre normal

Mi mujer se ha empeñao’ en que vengan a comer hoy los cuatro: las niñas y esos dos mindundis que tienen por novios. Juan, hazlo por tus hijas, me ha dicho la Reme , y ha seguío’  cocinando su conejo al ajillo que tan rico le sale, que no sé yo si esos dos sabrán apreciarlo, que no está hecha la miel para la boca del asno.

Si yo todo lo que he hecho en la vida ha sido por ellas, joder. Me he deslomao’ en el campo y también en la fábrica pa’ traer dos jornales a casa y que no les faltara na’ ni a ellas ni a la madre. Que me han salío’ estudiosas, eso sí, no lo voy a negar, no tengo queja, porque la mayor estudió Fisioterapia, y arregla huesos,  y la pequeña, Relaciones Públicas, que ella dice que sirve pa’ trabajar en hoteles con los turistas, aunque yo creo que lo le gusta ella es estar de juerga en el hotel.

Pero  también me han salío’ bastante callejeras. Cuando las regaño por las horas a las que llegan, me dicen que tienen a quien parecerse,  que yo de joven , antes de conocer a su madre, era un golfo, y a ver….  en los pueblos, ya se sabe, yo no era el más guapo, pero tampoco era tonto, y alguna  que otra caía en el pajar, pero… vamos,  ni punto de comparación con los noviazgos de hoy en día.

Para empezar ninguno de los dos  mindundis me ha pedido permiso para salir con ellas.¿Dónde se ha visto eso, eh? ¡Qué falta de respeto, hombre!  Ninguno ha dado la cara para decir “mire usted, que si le parece bien , me gustaría…”

Bueno, la verdad es que … yo tampoco pedí permiso al padre de la Reme, pero es que la pobre no tenía padre, y su madre ya tenía bastante cuidando de los sus cinco hermanos más pequeños. Así que le pregunté que si quería que nos fuésemos los dos a buscarnos las habichuelas a Barcelona, porque en el pueblo no había más que miseria, y la Reme me dijo que sí. Y aquí estamos desde entonces.

El caso es que a mí nadie me ha pedío’  opinión pa’ ná, ni pa’ salir, ni pa’ entrar…¡si es que en esta casa soy el último mono en enterarme de to’ ¡

Las niñas eran bien jovencitas cuando se ‘ennoviaron’. ¿Y cómo me enteré yo?(porque la Reme les tapa todo siempre y acabamos peleaos’ ) ¡pues viéndoles morrearse  en el portal de casa! ¡Catorce añitos tenía la pequeña y ahí estaba! ¡dando el espectáculo delante de los vecinos, ¡con el palomo ese toqueteándole los botoncillos del escote! Otros padres serán muy modernos, ¿pero quién está preparado para ver cómo pervierten a su niña? A esa niña a la que has cambiado los pañales y le has cantado “Ale borriquito, arre burro, arre…” en tus rodillas?  Yo no lo estoy.

Si  la culpa la tienen las modas de ahora, no tenía que  haberlas dejao’ ponerse esas faldillas tan cortas, ¿y los chorts esos que llegan sólo hasta medio culo? ¿pero dónde vamos a ir a parar? ¡Y encima diles algo, que no veas cómo se ponen! ¡que siempre tienen que quedar por encima de ti, oye! ¡que son unas sabiondas!  Son jóvenes, Juan, piensan que van a comerse el mundo–  me dice mi mujer; es natural.  Pues será natural -le digo-, pero esto con Franco no pasaba.

Pues nada, que hoy comemos en casa los cuatro y me tengo que aguantar. Pero es que es ver a esos dos papanatas y me pongo malo.

El de la mayor lleva barba y un pendiente en la oreja. Un hombre como Dios manda se afeita por lo menos pa’ ir a comer a ca’l suegro, ¿no? Y ese pendiente que lleva en la oreja…. se lo arrancaba yo, fíjate… ¿Pero tú qué eres, un chico o una chica? Un niñato, eso es lo que es. ¿Con esa pinta cómo va a encontrar trabajo? A ese me lo llevaba yo al campo y a ver lo que duraba. Dice la niña que ha estudiado Bellas Artes, ¿Bellas … qué? , le digo el día que me lo cuenta. Vamos, que otro más pa’ la cola del paro.

¿Y el de la pequeña? Informático, dice que es. O sea, que está to’ el día con el ordenador en el Interné, que yo no entiendo mucho de eso, pero lo que sí sé es que la gente se engancha al Feisbuk  ese y le meten los cuernos al marío’, como le ha pasao’ al ‘Usebio con la mujer, ¡que se ha ido con un machu pichu y lo ha dejao’ a él con los cuatro críos!    Yo se lo digo a mi pequeña, que tenga cuidao’, no le vaya a salir rana el informático, pero ella se pone hecha un basilisco y dice que no entiendo na’.

Y puede ser. Puede que yo ya no entienda na’ , porque soy de otra época, y no me gustan estas “moderneces” de ahora, pero que digo yo, que a un padre cuesta mu’ poco hacerlo feliz, que ya podrían darme una alegría los cuatro y casarse como Dios manda, porque encima viven arrejuntaos’, como  gitanos.

Pero bueno, voy a ayudar a la Reme con la mesa, que luego me miran como si yo fuese un ogro machista. ¡Y pa’ na’! ¡Que yo soy un padre de lo más normal!

Beatrice Holmes

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