Per Montserrat Baduell
El médico le había recomendado que hiciera ejercicio y que practicara alguna actividad que le relajara. Había sufrido varios episodios de ansiedad y un amago de infarto y, siguiendo el consejo del facultativo se había decantado por la pesca como terapia de relajación, aunque no estaba muy seguro de que le fuera a servir de mucho.
Esos últimos años habían sido muy duros. A los cambios drásticos en el trabajo debidos a la implantación de las nuevas tecnologías así como la incorporación de empleados más jóvenes que hacían peligrar su puesto de trabajo, le siguieron la enfermedad y posterior fallecimiento de su esposa, su querida Elena. Sigue leyendo
Él saboreaba una taza de café, mientras seguía mirando las instrucciones que se desparramaban desordenadas sobre el banco de trabajo. Nada de lo que ponía en aquellos papeles parecía tener sentido y solo la cafeína estaba donde tenía que estar.