La entrega de premios es esta noche, en realidad empezará dentro de una hora. Mi marido va a recibir un premio al mejor entrenador de fútbol de la temporada. No he acabado de arreglarme para la gala y aún tenemos que dejar a los niños con mi suegra. Nuestros gemelos tienen dos años y son guerreros: malos comedores y trasnochadores. Podríamos dejárselos a mi madre- me dice Óscar hace unos días- y así salimos en plan novios, tú y yo solos. Sí… tú y yo solos con los otros veinte premiados, sus acompañantes, el concejal de deportes, los sponsors, los fotógrafos, y la radio y televisión locales… ¡Menuda noche romántica! Sigue leyendo
Princesa destronada
La Gran Vía en otoño está preciosa, hoy luce diferente, brilla con este azul limpio o así me lo parece.
Mis pies se detienen junto a la calle Viladomat al llegar a la casa Golferich. Mis manos acarician aquello que el arquitecto dejo al alcance de los peatones. Su portón de dos puertas, su reja, su estructura modernista me hacen soñar en principios del siglo XX y me pregunto cual será el destino que el Ayuntamiento tiene previsto para esta vivienda de suntuosas ceramicas y maderas preciosas. Sigue leyendo
¿Sandalias o tacones?
Hay momentos que se quedan anclados en nuestra memoria para siempre.
Hay personas que nos tocan el corazón, una sola vez, y su pisada perdura en nosotros, son el rescoldo que nos calienta aunque llevemos en nuestro interior un largo y silencioso invierno.
¡Cuando tiempo sin saber de ti¡ Sigue leyendo
Lugares inquietantes
Está muy oscuro. Apenas veo por dónde voy. Soy consciente de la calle en la que me encuentro, aunque no sé cómo he llegado hasta aquí. Una voz a mi lado me informa que ya estamos llegando. Debo fiarme de ella, es la única guía que tengo. Con la palma de la mano voy buscando algo de referencia para ubicarme. Al fin, palpo lo que me parece el pomo de una gran puerta. Abro y una luz intensa me embarga. A mi lado, descubro a la dueña de la voz que me hablaba. Una antigua amiga de la infancia me sonríe y me indica con la mano que pase al jardín de su casa. Sigue leyendo
Un reto más; aprender a navegar…
Siempre esperando que llegara ese momento único y especial. Ese en el que dejaba volar mi imaginación a través de los cuentos que ávidamente mi padre seleccionaba.
Cada día cuando llegaba la hora de la cena solía engullir la comida en pocos minutos, pues sabía que lo que venía después era mucho más emocionante que cualquier exquisitez culinaria que se preciara. Sigue leyendo
Lluvia en los zapatos
Una fuerte tormenta nos sorprende esta tarde a la salida de la cafetería de la Barbican Library, pero por suerte, el apartamento en el que vivo desde que me mudé a Londres no queda lejos, así que sugiero a Katie correr hacia allí para tratar de guarecernos de la lluvia. – ¿Puedo subir a tu casa hasta que pare de llover? –- me pregunta con la lengua fuera tras la carrera – Mi autobús no pasa hasta dentro de una hora. Sigue leyendo