2015-08-14 13.39.14-1

-¡India!- Le dijo mirándola a la cara de pie ante ella.

Ella alzó la vista y le sonrió con sus dientes blanquísimos dejándolos asomar despacio tras sus carnosos labios.

-¡Taína!  A partir de ahora para ti seré una india taína. Olvídate de María, mi nombre anterior, ya que jamás te responderé si me nombras por él le dijo con los ojos.

Leyó en su mirada desafiante el mensaje y la observó coger una rama de olivo caída en el suelo.  Con ella dibujó un  gran círculo en la arena y en su interior escribió dos palabras, Mencía Marengo.

Miró al mar en su profundidad y lejanía un instante, pronto oscurecería y la noche lo teñiría aunque ella no lo vería negro sino gris marengo.

MENCÍA MARENGO Sigue leyendo

Isla convivencia

Mi seudónimo me sugiere:

Libertad, justicia, equidad, solidaridad, ética, paz, valentía, coraje, tolerancia, respeto, superación, honestidad, motivación, cortesía, responsabilidad, dignidad y mucha decisión.

No soy Daniel Lerma Vilanova, ni él tampoco lo era. Bajo este seudónimo o falsa identidad tuvo que esconderse aquél, de quién aprendí el conjunto de valores arriba expuesto. Sigue leyendo

Sis paraules

Corre, corre… Escriu ràpid. Ho has de posar tot: Cridòria, bombó, oposat, partit, afartament i pòsit.

Ja està… Tot està escrit. Sis paraules estriades en un berenar informal. Nois, i noies al voltant d’una taula, intentant fer-se escriptors, tot i que això és un pel pedant. Millor dir: Intentant escriure, pel fet d’escriure, de buidar-se de sensacions i de neguits. També per pur plaer. Plaer de sentir la teva pròpia veu camuflada, o no, però si despullada i lliure. Sigue leyendo

El sotanas

-¡Claro que lo hago!- dije entre vítores y ovaciones de mis compañeros de gamberradas

– ¡Está “chupao”!

Aquel septiembre, unos meses antes, mis padres decidieron meterme en los Salesianos donde iba a estar internado por primera vez. Más de 300 niños de todas las edades esperaban a los nuevos para examinarnos y meterse con nosotros. De entre los novatos había uno que debido a su corta estatura estaba destinado a ser objeto de todas las burlas: yo, Adolfo Sánchez, el canijo.  Sigue leyendo

Vergonya

Només girar el carrer, i allà estava. Assentat al aparador d’una botiga, d’aquestes que tenen un esglaó, que no estan a ran de terra, i que en hi ha tantes a la meva ciutat. Era un de tants dels que havia vist aquell dia. Dels molts que proliferen per tots els carres, sigui quina sigui la barriada. Començava a fer-se fosc. Era una tarda d’hivern que no feia massa fred, Ell ocupava tot l’aparador, en aquell esglaó fred, potser de marbre blanc, que tot just es veia, ocupat com estava per ell i la seva roba escampada. Sigue leyendo