Por: Daniel Lerma Vilanova
Desde hacía dos años siempre volvía allí; al lugar del accidente. Me daba una vuelta por el Port Olímpico, en una especie de peregrinación al lugar donde volví a nacer. Dónde todo ocurrió.
Daba largos paseos por la playa del Bogatell, que junto a la Mar Bella y la Nueva Mar Bella, formaban parte de la fachada marítima en el barrio del Poble Nou, siempre con la esperanza de volverla a ver, y que ya se había convertido en un deseo.
Si creo que sí, deseaba volver a ver aquella cara de nuevo. Aquél ángel que me salvó la vida. Fue un 31 de Julio, viernes a las 13.30 h. Un día antes de las vacaciones de verano. Sigue leyendo
Aún no había acabado de recoger el desayuno cuando oí la puerta abrirse. Yolanda, al contrario que su padre, siempre llegaba puntual, cosa que se agradecía después de 12 horas trabajando de noche.
L’Antoni va deixar un buit molt gran a l’oficina. Tothom li trobava a faltar l’endemà de la seva sortida. La professionalitat i eficiència amb la que feia la seva tasca. El domini de varius idiomes; francès, angles, castellà i català, li proporcionà un ascens a l’empresa i l’oportunitat de dirigir una franquícia de la mateixa, fora de Catalunya. Aquell primer matí sense ell, va ser motiu de converses i mirades dirigides al lloc on ell es seia, i que ara, no més hi havia una taula i una cadira buides.
Granada era su hogar, ese lugar en la tierra donde él se encontraba feliz y contento. Salim echó una mirada a su alrededor y comprobó que todo estaba en orden. Sus concubinas dormían tranquilas y sus guardianes estaban firmes y atentos en sus puestos.
Cuando se abrió el maletero del coche, ambos se asomaron a su interior como si no supiesen lo que había dentro. Enseguida, el fuerte hedor que salía de aquellas 5 bolsas que supuraban sangre, les hizo retroceder unos metros. Y pensar que hacía apenas una hora esa chica estaba de una sola pieza.