¡Por fin en casa!, pensó. Había sido un día horrible. Estaba muy angustiada. Después de un rato de luchar con su conciencia, su cabeza le decía: la dieta, la dieta, la dieta…, abrió la caja convencida de que iba a darse un atracón histórico de chocolate y así aplacar su desazón. Pero cuál fue su sorpresa al abrirla y descubrir que sólo quedaba un bombón, un único, triste y hasta ridículo bombón. Se veía tan pequeño en esa gran caja vacía. Suerte que al menos era de su chocolate preferido: puro chocolate negro y relleno de licor,—¡algo ayudará!, pensó. Sigue leyendo
La gran noche
Nos hacemos paso entre la multitud, él aprieta fuertemente mi mano, el griterío es ensordecedor, apenas puedo escucharle y no entiendo lo que me dice, pero veo su sonrisa y eso me tranquiliza; nada malo me puede suceder si estoy junto a él. ¡El clásico ha sido una pasada! Sigue leyendo
Colores, personas y situaciones imprevisibles
Estamos en invierno, saliendo del otoño. Pero no lo parece. Es una época rara. Como todo desde hace unos años.
El año 2015 , lo recordaré como el año «imprevisible». Nada es lo que parece, o lo que debería ser . Ni las personas, ni las cosas. Sigue leyendo
Una nueva oportunidad
Marian se apretó las sienes con el dedo índice y pulgar intentando así aclarar sus ideas entre tanto griterío. Era evidente que ése no era el lugar en el que ella quería estar. Los teléfonos sonaban constantemente y los clientes no paraban de exigir los materiales que compraron hace días y que todavía no habían recibido en su almacén. Marian añoraba los días en los que, sentada en el estudio de su casa, entre montones de libros, corregía manuscritos para entregarlos a las editoriales. Escritores nóveles, rezaban para que las obras que ella sostenía entre sus manos, llegaran algún día a ser publicadas. Eran buenos tiempos, en los que una podía dedicarse a trabajar de lo suyo y, lo más importante, cobrar por ello. El sonido del incesante teléfono le hizo volver a la realidad. No le daba tregua. Ese cruel ring-ring no le dejaba soñar despierta. Adoptó el modo automático para escuchar las quejas del cliente sobre algún pedido de algún material que no le interesaba en absoluto. Ni siquiera sabía qué contestarle porque no hablaban el mismo idioma. Español, sí, pero le hablaba de cosas de las que no había oído hablar en su vida. Estaba claro. Este trabajo era todo lo opuesto a ella. Sigue leyendo
Muerte sin luz
Flor tardía de amaneceres rojos,
las cigüeñas pasean en las sombras de la noche
bajo la soledad de los cipreses,
que ya no tienen almas que alimentar,
ni niños a los que amamantar. Sigue leyendo
Una mala idea

La semana pasada, Laura, mi rubísima y glamurosa hermana pequeña, me manda un escueto sms : “Tengo que contarte algo”. Ya en ese momento imagino que más que contarme algo, lo que Lau quiere es” pedirme” algo. Ese es siempre su modus operandi: ella me envía un breve e intrigante mensaje, yo le envío otro preguntándole de qué va el asunto, y tras esperar todo el día a que me conteste, soy yo la que acabo llamándola para que me explique. Y entonces ella me pide algo: dinero, el coche, mi mejor jersey… Sigue leyendo