La semana pasada, Laura, mi rubísima y glamurosa hermana pequeña, me manda un escueto sms : “Tengo que contarte algo”. Ya en ese momento imagino que más que contarme algo, lo que Lau quiere es” pedirme” algo. Ese es siempre su modus operandi: ella me envía un breve e intrigante mensaje, yo le envío otro preguntándole de qué va el asunto, y tras esperar todo el día a que me conteste, soy yo la que acabo llamándola para que me explique. Y entonces ella me pide algo: dinero, el coche, mi mejor jersey…
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El Río
Dicen que no puedes bañarte dos veces en el mismo río, porque todo está en constante cambio y ni el río ni tú seríais los mismos.
Esa era la sensación que tenía Paula cada vez que iba a relajarse a la orilla del río Tajo. Tenía por costumbre huir a aquel lugar cuando se sentía agobiada dentro de la ciudad. Vivía en un pequeño apartamento en el centro de Madrid. Había dejado su Granada natal, para trasladarse allí y poder cursar sus estudios de interpretación. Paula por encima de todo, quería ser actriz.
Los primeros meses fueron muy duros. Con el dinero justo para sus estudios y poco más, dormía en albergues y comía en comedores sociales. Acostumbrada al cálido cobijo de su familia, Paula tuvo que madurar a un ritmo de vértigo. Tenía tan sólo 18 añitos, pero muchos sueños por realizar. Sigue leyendo
La Mari de Can Palmeras
Reto literario Escribir un relato donde aparezcan las palabras: femenina, tractor, democracia, delfines , palmeras
Era de esperar que acabara marchándose –fueron los comentarios de los payeses vecinos, aunque ninguno de ellos jamás la hubiera animado a hacerlo, sino más bien al contrario. A María solían decirle que conocía suficientemente el negocio como para llevarlo ella sola y que su madre estaría bien atendida en la vejez, pues daban por hecho que la pequeña de Can Palmeras no se casaría ni tendría hijos, y que se haría cargo de la masía familiar y de las tierras. Siendo una adolescente, a María solían molestarle esos comentarios, pero ahora ya rondando los cuarenta, y sin familia propia, los aceptaba con resignación. O al menos eso les había parecido a todos hasta entonces. Sigue leyendo
Azotes con pala
Si te dijese que hay dolores que gustan, o mejor dicho…que producen placer pensarías que me he vuelto loca. Sin embargo, si te digo que cuando era niña retorcía mis molares de leche y jugaba a mantenerlos girados hasta que caían del todo, quizá también tú reconocieses que lo has hecho alguna vez. Sigue leyendo
Hojarasca
Hojarasca
Olía a tierra húmeda y estaba comenzando a oscurecer aquella noche cerrada sin luna. Tras el cristal de la ventana las aves revoloteaban inquietas, desorientadas quizá organizándose en bandadas para refugiarse de una tormenta inminente.
Un resplandor iluminó momentáneamente el lúgubre paisaje de ramas y hojas secas. A lo lejos el sonido bronco y grave de un trueno retumbó repetidamente ahogándose en su propio eco. Sigue leyendo
Síndrome de Peter Pan
Me asomo con miedo al espejo con la esperanza de encontrar a alguien distinto esta vez. Tristemente, la imagen que me devuelve dista mucho de mi propia realidad. Frente a mi, un anciano con canas, cara arrugada y ojos apagados me dice que tengo 80 años. Sin embargo, mi espíritu sigue pensando que soy un muchacho de apenas 25. Es tan tozudo como yo. Ni mi espíritu ni yo queremos asumir la realidad. Nunca hemos llevado bien el paso del tiempo y a medida que van pasando los años, peor lo llevamos. Sigue leyendo