Lo único que puedo ver es el trozo partido de chocolate que a pocos centímetros de mi
nariz se derrite lentamente manchando la alfombra blanca. Una especie de parálisis se irradia desde mi estómago hacia mis extremidades. Hace unos segundos caí al suelo luego de morder el tercer bombón, tengo en la boca un horrible sabor agrio, no me sale ningún sonido de la garganta, imposible pedir ayuda, y aunque pudiera, nadie me escucharía. Desde la ventana abierta me llega el griterío de la plaza, en pocos minutos comenzará la cuenta atrás para el chupinazo. Mi cámara fotográfica y mis objetivos están preparados sobre la mesa. En el extremo opuesto de la habitación, mi mochila espera al lado de la puerta. Sigue leyendo
Dualidad

Sonó el interfono. La primera vez fue una pulsación corta y seca. Lo ignoré…
Volvió a sonar, esta vez de manera larga e insistente. Me dirigí al cuarto de baño, entré y cerré la puerta corriendo el pestillo, de manera inusual. Me desvestí para deslizarme en el interior de la ducha. Abrí el grifo del agua caliente y dejé que el chorro me salpicara directamente en la cara. Intenté concentrarme en el sonido sordo del agua corriendo para olvidarme de que estaba allí pero aun así podía percibir cada uno de sus movimientos. Ya había entrado en casa, soltado las llaves y se había acercado hasta la puerta del baño. No estaba segura de oírle en realidad, era probable que mi memoria auditiva se empeñase en recordarme que seguía ahí. Sigue leyendo
Vergüenza ajena o envidia
Eran más de las tres de la mañana y seguía sin pegar ojo. Posiblemente, era la noche de verano más calurosa que recordaba. En su casita de la playa, ni la brisa marina conseguía mecerla y sumergirla en los brazos de Morfeo. Ya no sabía qué hacer. Así que, saltó de la cama y decidió ponerse su vestido ibicenco y salir a pasear por la orilla, al menos le relajaría y se alejaría de sus pensamientos.

Caminó por la Playa Larga, una playa ideal para pasear, ya que en ella nunca se veía el final del paisaje. No era consciente de cuánto tiempo llevaba caminando, pero llegó a unas rocas que parecían ocultar tras de sí una cala. Sigue leyendo
Vergüenza ajena

¡Yo la sé! la respuesta; ¡yo la sé! El “Romance de la Luna, luna” pertenece al Romancero Gitano y lo compuso Federico García Lorca.
Podría levantar la mano y responder, y el “Hoyuelos” , el profe de Literatura, sonreiría satisfecho haciendo honor al mote que le hemos puesto. Pero no sé a quién quiero engañar; no voy a levantar la mano. Sólo de pensarlo, se me hace un nudo en el estómago, así que esquivo la mirada del de Lite
Sigue leyendo
Memorias de un pensador
Apuntes: La duda . El miedo .La vergüenza.
(Este es mi laberinto, mi puzzle y estas algunas piezas para intentar completarlo).
(Anónimo)
Cuando la «profe» inicia esta primera sesión o clase. Nos habla del bloqueo. Refiriéndose a esos momentos en los que no…en los que no sabes o puedes continuar , ese relato que estabas desarrollando.
Ella, en ese preciso momento, me hace reflexionar: ¿Cuales son los motivos, por los que nos quedamos atascados, planteándonos seguir o no seguir escribiendo?.
El escenario. Sigue leyendo
Espejismos
Solo faltan dos horas. Dos larguísimas horas para otra cena estúpida a la que no me apetece ir, rodeada de personas que ni me vienen ni me van y con las que no tengo nada que compartir. Sigue leyendo