2ª parte.- Recuerdos que se deben olvidar

 

-¿A qué hora has quedado con ellos, Gerard?- me dijo Josiane.

-A las 11,00h. Tendré tiempo del desayuno y una ducha en el hotel y nada más.

-¿En qué hotel te vas a hospedar?

-En el hotel Daville en el Boulevard de Saint Marçel está a 6 minutos de la estación está muy cerca y la cita es solo para ultimar detalles pues en Barcelona ya adelantamos la mayor parte, creo que estaremos reunidos unas dos horas aproximadamente y mañana por la mañana firmaremos el contrato. Tengo los poderes de mi socio así que los demás trámites los haremos por correo. ¿Y tú tesoro donde te hospedaras o tienes casa propia?

– Yo tengo alquilado un ático en el 55 rue Turbigo en el distrito 3 Les Marais- ¿conoces la zona? es una zona con mucha actividad artística, llena de museos- , Me dijo.

– Todo lo que se de París es muy superficial y se concreta en lo meramente turístico. Lo típico Torre Eiffel, Notre Dame, Champs Elisees, Museo del Louvre y poco más- Le dije.

-Pues, si quieres después de la reunión con esta gente nos llamamos y te enseño el París no turístico ¿Que te parece?

-Perfecto como ya tengo tu número en cuanto termine te llamo – le dije, mientras le daba un beso en la comisura de los labios-

Mientras tanto el tren ya había llegado a la estación de Austerlitz, cogimos nuestras bolsas de viaje y bajamos del tren. Nos despedimos con un hasta luego y yo me dirigí andando al Hotel dónde ya tenía reservado una habitación para una noche y dos días y a ella la vi parar un taxi. Una vez que me registré en el hotel subí a mi habitación para afeitarme y asearme un poco.  Me cambié de ropa y como no había tiempo para nada más, cogí un taxi para Rue Dareau, que es donde estaba ubicada la empresa asesora. Llegué con diez minutos de antelación. La reunión duró aproximadamente hasta las 13,00h. Muy amablemente me invitaron a comer en un restaurante que había cerca de la oficina, me dijeron que en Francia se comía un poco antes que en España, y que si no me daba prisa encontraría la cocina de los restaurantes cerrada les agradecí el detalle y accedí a acompañarles.

Cuando me despedí de ellos hasta la mañana siguiente eran las dos y media de la tarde. Me dirigí al hotel y desde allí llamé a mi socio Xavi para explicarle como había transcurrido la reunión de negocio. Le comenté que estaban encantados con el proyecto. Y que sería un éxito. Esperaban que en poco menos de un año diese frutos. Los pormenores del contrato, el coste del servicio, y varias propuestas muy interesantes, como la voluntad de participar ellos en parte del negocio, me los entregarían a la mañana siguiente a la misma hora que hoy. Esto último pensé que era muy indicativo de la valía de nuestro proyecto.

Pregunté cómo estaba su madre y me dijo que le estaban haciendo un tratamiento shock y que los siguientes días serían claves para ver el resultado. Xavi estaba muy preocupado por la salud de su madre. Lo tranquilicé un poco para darle ánimos.

-¡Xavi vull que estiguis tranquil ja veurás com el tractament li anirá bé, has de tenir confiança en els metges i en el hospital tu saps que son molt bons i tenen els últims avanços en medecines i tractaments! le espeté consolándole.

Xavi estaba muy poco entusiasmado, me dio las gracias, pero veía a su madre muy débil. Desde que murió su marido no levantaba cabeza. Me despedí de él diciéndole que le llamaría al día siguiente.

Me lavé los dientes, me quité la ropa y me eché sobre la cama para intentar dormir un poco -si podía pues la noche y la mañana estaban siendo agotadoras física y mentalmente-. Dormí agitadamente y tuve un sueño en el que mezclaba las escenas de sexo con Josiane, el ruido de un tren con forma de móvil, un cementerio en el que estábamos Xavi y yo depositando un ataúd en el suelo. Cuando nos asomábamos a mirar dentro de la caja, ¡quien estaba allí muerta no era la madre de Xavi era Josiane!, Yacía hermosa, bella, con las dos manos reposando sobre su pecho. ¡Vestía un sudario blanco inmaculado y sobre sus mejillas unas gotas de lágrimas!,. La escena era tan sobrecogedora que despertaba en mi deseos de acercarme más, para verla mejor, -¡Y de pronto en el sueño ella, alargando sus brazos me arrastraba consigo a la tumba! Para inmediatamente después caer sobre nosotros paladas de tierra, que lanzaban Xavi, los asesores franceses y la madre de Xavi, ésta haciéndome un gesto de reprobación y con un móvil en la mano, diciéndome luego te llamo.

-¡De repente una llamada de móvil entró en mi mente adormecida y con la imagen de la madre de Xavi en el sueño todavía en mi cerebro, desperté gritando de miedo – en realidad eran gemidos de terror- y sudando a chorros! -. Acerté a decir:

¡Diga! ¿Quién es?

-¡¿Gerard, hola me oyes?!

*-¿Qui hi ha es vosté Sra. Joana?

*-¿Sra. Joana?, ¿Gerard estás bien? ¡Soy Josiane!

-¡Josiane estás viva!, grité asombrado.

-¡Claro que estoy viva!, ¿qué te pasa, porque me dices esto?

-¡Uf, estaba soñando! , ¿Qué hora es Josiane?

-Son las siete de la tarde, ¿Te gusta la comida asiática Gerard? me decía.

-Si-  pero, la comida asiática tiene muchas especias y por la noche, ¿no te parece muy fuerte? Le dije dudando.

-Eso depende a la hora que te vayas a dormir y de lo que vayas a hacer, Gerard, tú mismo, hay platos más ligeros mas europeos así que puedes elegir- y continuó:

-¿Qué te parece si nos vemos a las 9,00h., en el Restaurant Toi está en la Rue de Colisee, 4? .Cerca de tu hotel puedes coger el metro línea, 5 en Campo-Formio. Tienes 8 paradas, te bajas en Republique y luego coges la  línea 9 y bajas en Saint-Philip-du-Rotule andas 2 minutos por la Avenue Franklin D. Roosvelt hasta llegar a Rue du Colisee -y allí en la confluencia con esas dos calles está el restaurant. ¿De acuerdo?

-Vale de acuerdo voy a darme una ducha para despejarme- , Hasta luego.

-Date prisa me muero por verte de nuevo, te espera una sorpresa-

-¿Si, Cual?- dije.

-No te lo puedo decir ahora, venga date prisa- me apresuró.

– Después de asearme, cogí el metro como me dijo Josiane y en 40 minutos ya estaba en Restaurant Toi.

A los dos minutos llegó Josiane. Llevaba un abrigo color crema con seis botones de cuello alto y solapas abiertas. Debajo un vestido sin mangas de color azul turquesa con falda plisada por encima de las rodillas con cinturón floreado adornando su cintura. Calzaba unos zapatos color crema con un lazo en forma de ocho y abiertos por detrás con tacones gruesos y no muy altos.

-¡Estás guapísima! le dije.

-Tú también estás muy guapo. Me contestó – Y continuó -¿¡entramos!?

Era un restaurante de estilo raro. Por fuera tenía una mezcla arquitectónica con rasgos de indio o paquistaní y también inglés. Su fachada de color lila con ventanas opacas, me pareció un lugar cerrado, misterioso. Había poca luz en el interior así que me costó acostumbrarme un poco Su decoración estilo vintage con lámparas que colgaban del techo y la luz tenue me hablaba de un lugar muy  intimista.

-Ven ya tenemos una mesa reservada,- su voz era cálida y parecía estar muy a gusto en ese lugar.

-Se nota que ya has estado aquí- , le dije.

-Si- en alguna cena de empresa como ves todos son mesas grandes y salones privados- me dijo.

-¿Y cuál es nuestra mesa?- ¿¡Oye tú crees que veremos lo que comamos, princesa!? Le dije casi en un susurro.

-Nuestra mesa está en el interior ahora nos acompañarán-

Un camarero nos llevó por unos pasillos dejándonos en la puerta del salón privado y se retiró.

En medio del salón nos esperaba una mesa redonda con candelabros encendidos encima de ella. Una música suave y de fondo sonaba en la salita. Supuse que tendríamos una cena tranquila. La velada perfecta con buena compañía y una conversación amena.

-Al ver que el camarero se retiraba, le pregunté sorprendido a Josiane- ¿No nos toma nota?

-No te preocupes está todo arreglado ya me he encargado. Nos irán trayendo platos a medida que los vayamos comiendo, he pedido arroz tres delicias, rollitos de primavera, pan chino y de segundo ternera en salsa de ostras Pollo con almendras y Pato Laqueado, de postres Pudding de Mango con moras y fresas y helado de trufa cubierto de chocolate. Para beber un champán Moét & Chandon Brut Imperial-¿Qué te parece?

-Me parece genial totalmente de acuerdo. Todo lo que has elegido me gusta. Solo me queda por probar el champán ¿Será tan bueno como el cava de la otra noche?- Le dije con cierta ironía lejos de parecer ofensivo.

-Bien caballero, eso ya lo comprobaremos, ¿vale? -¿Por cierto me explicas ahora lo del sueño, que es lo que soñaste?, me llamó mucho la atención.-

El camarero llamó a la puerta pidiendo permiso para entrar y servir los primeros platos. Esperamos que se fuera y respondí a la pregunta que me hizo Josiane.

– ¡Uf, horrible!, la madre de mi socio la Sra. Joana está muy grave, y todo lo que me ha sucedido estos días ha sido muy sorprendente e impactante. La aplicación, la oferta de esta empresa francesa, el conocerte a ti en fin, todo ha sido muy rápido, podría asegurar que vertiginoso e imagino que habrá sido fruto del cansancio. Los sueños son así, raros, surrealistas. Por cierto anoche aparte del francés, exclamabas en otra lengua que no acertaba a descubrir cual era, ¿Cuantos idiomas hablas, aunque dicen que se sueña y se maldice en el idioma materno, tú no estabas maldiciendo pero la situación era similar? Le pregunté.

-Se rió- y dijo: por mi condición de azafata y debido a que viajo mucho asistiendo a certámenes y congresos hablo francés, español, árabe, inglés y burushaski …

-¿Buru…qué?- pregunté incrédulo por lo que oía.

-Burushaski es el idioma de mis antepasados, pertenezco a un pueblo que se llama los Hunza, está en la frontera de India con Pakistán, se dice que somos  descendientes de una facción del ejercito de Alejandro Magno que se quedó aislado y perdido en estas montañas de ahí que parezcamos europeos, piel blanca, ojos azules y una gran resistencia a las enfermedades por eso somos longevos, más que el resto de los mortales-.

-¡Pero que estaba diciéndome!, me quedé estupefacto y me costaba creer toda esa historia, pero… entonces ¿Eres musulmana o hindú? Le interrogué pensando en que bebía alcohol y tenía sexo con desconocidos. Sinceramente no le veía signos de ser ni lo uno ni lo otro.

Continuó diciéndome:

-Cuando en 1986 se abrieron las fronteras del Valle de Hunza, mis padres emigraron a Europa, primero a Grecia y después a Francia. Sentían hostigamiento por los musulmanes de las zonas vecinas, ya que no cumplían estrictamente  las leyes del Corán. Ellos eran animistas y su estilo de vida era diferente al resto de pueblos de alrededor. Bebían vino, comían sano y tenían hijos a los 65 años, estaban muy liberados sexualmente, hasta el punto de que les acusaban de promiscuos. Entre otras cosas, eso era lo que los diferenciaban…pero… en fin no te quiero aburrir con esto Gerard ¿Te gusta el champán? me dijo de sopetón.

-No, no si no me aburres es muy interesante y el champán está fantástico se nota un sabor a frutas y esas burbujitas que se ven en la copa les da un toque especial, me está entrando muy bien-, la observé y por un momento me fui a los valles del norte de Paquistán, viviendo con ella, comiendo y bebiendo y haciendo el amor hasta los 120 años.

La cena junto a la conversación transcurrió así, con Josiane explicándome como sus padres le habían inculcado sus tradiciones y aparte le habían procurado una educación europea, pero nos habíamos puesto muy serios y Josiane que se sentía protagonista y además estaba en su terreno me miró sensualmente y me dijo ¿Que estás pensando Gerard?

-¿Sabes lo que me gustaría tesoro?,- ¿qué?,- me dijo- ¿me gustaría tenerte de nuevo?

-¿Contéstame a una pregunta, mon chéri?-¿Cuál sería o ha sido tu fantasía sexual y que aún no has podido realizar? , Me preguntó.

-¿Sinceramente? -Si claro, venga atrévete sin miedo-. -Pues siempre he tenido la fantasía de que por debajo de la mesa me hacen una felación, al mismo tiempo que estoy tomando un postre y bebiendo cava o ¡champán!-

-Pues espera porque tus sueños se van a cumplir hoy, ahora mismo en cuanto traigan el postre- me dijo ladinamente.

-¡Oh no, aquí no, contesté asustado!,- Era una fantasía que deseaba, pero prefería que continuara siendo eso, ¡una fantasía!, la sola idea de que pudiera realizarse me daba mucho corte.

Llamaron a la puerta y entró el camarero con los postres los dejó en la mesa y se retiró. Josiane  se levantó cogió el postre de mango con moras y fresas y me lo puso a mi lado. Después se puso a horcajadas encima de mí, me cogió la mano y se la puso debajo de su falda. Comprobé que no tenía ropa interior y tener su sexo otra vez en mis manos me puso tan cachondo que el pantalón se me iba a reventar de un momento a otro. Josiane me dio una cucharadita de mango y antes de que me lo tragara me besó largamente en la boca. Cuando quise coger a Josiane por la cintura para colocármela bien, se levantó, cogió el helado de trufa con chocolate y se metió debajo de la mesa.

Quise impedírselo pero Josiane ya me estaba quitando el cinturón de mis pantalones. Me puse a cien cuando ella me bajó la cremallera de mi bragueta, ¡noté como aquella gran masa de carne, aquel músculo que había permanecido aprisionado durante mucho tiempo, saltó como un resorte hacia la cara de Josiane, poderoso y desafiante!

Josiane cogió el helado de trufa y me lo restregó contra mi miembro. Di un respingo hacia atrás al sentir el frio del helado que inmediatamente fue neutralizado por Josiane, al introducírselo en su boca cálida y caliente. El placer que sentía era intenso y gustoso. Josiane, me masturbaba una y otra vez con su boca llena de trufa y chocolate. Hasta que una explosión, un terremoto escala Richter grado seis se produjo entre mis piernas, descargando sobre la boca de Josiane que continuaba su felación sin prisas pero sin pausas. Fue justo en ese momento cuando llamó el camarero para decirnos si queríamos café.

-¿Perdón los señores tomarán café o desean otra cosa? y miraba a ver si veía a Josiane.

-Con Josiane todavía debajo de la mesa- por suerte el mantel impedía que la vieran- manipulando sus bajos y su  cuerpo en una postura ostensiblemente más baja a la habitual, mascullé unas palabras un  poco inconexas diciéndole:

-Humm…bien… humm mordiéndome los labios de placer…me trae un café…expreso y la señora después se lo decimos es que ha ido un momento a la toilette- logré acabar.

La cara del camarero era de incredulidad. Seguramente no la habría visto salir en ningún momento y tan solo dijo: De acuerdo.

Pasados unos minutos salió Josiane de debajo de la mesa, con una sonrisa ganadora, pícara, atrevida y al verme con la cabeza prácticamente sobre el respaldo de la silla, se rió y me dijo:

 

Daniel Lerma Vilanova

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