Jazmines andaluces

Sobre las estanterías había un libro de cubiertas gastadas que daban fe del paso del tiempo sobre lomo de sus tapas. Había pasado de generación a generación sobreviviendo a todas las historias de la familia. Lo cogí en mis manos con firmeza y temor a la vez. Pesaba pero a la vez amenazaba con desintegrarse, soplé con fuerza y una nube de polvo se esparció por toda la estancia, un cosquilleo en la nariz me hizo estornudar. Lo deposité con cuidado sobre la mesa maciza de roble y abrí la ventana del viejo caserón. Entró la luz a raudales y me asomé al patio interior. Sigue leyendo

Cuando las hojas caen

Anoche me asomé pensativa a la ventana. El fuerte viento golpeaba los árboles con brusquedad y yo, asustadiza, me estremecí. Suerte que desde mi confortable habitación no notaba un ápice del aire que amenazaba con entrar llamando fuertemente a mis ventanas. Era noche cerrada cuando la inspiración llegó a mi. Mi cabeza no paraba de crear. Giré sobre mis talones y fui directa a encender el portátil. No podía dejar escapar la oportunidad que me había brindado mi mente hasta ahora obtusa. Me acomodé en mi silla giratoria y empecé a escribir. Sigue leyendo

Y de pronto… mi teoría se desmorona

Empatía es lo que pocos afortunados tienen. Empatía es esa inteligencia emocional que algunas personas con mil carreras universitarias, doctorados y masters no conseguirán jamás por muchos estudios que tengan. Ver más allá de sus narices es algo que no han experimentado nunca. Entender que sus actos pueden hacer sufrir a otros, no es algo que puedan concebir. Hacen, deciden y actúan sin tener en cuenta a los demás. Sin tener en cuenta la historia que hay detrás de cada persona.
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Propósitos 2015

2013proposito

Otro año que se acaba. Otra vuelta al sol finalizada.

La mayoría de nosotr@s, al llegar estas fechas hacemos balance anual. Sí, tenemos esta costumbre.

¿Y qué pasa cuando miramos atrás? Oh my God!!. Pues tomamos consciencia de que no hemos cumplido la mayoría de los propósitos del año anterior. Seguimos fumando, seguimos sin pisar el gimnasio, seguimos sin dominar esa lengua que tanto nos requieren en cualquier oferta laboral (sí, el dichoso inglés). Total, que volvemos a redactar la misma carta de propósitos, o incluso l@s más perezos@s, se limitan a cambiar únicamente la fecha.

Te voy a proponer algo, ¿aceptas el reto? Sigue leyendo