¿Sin tí no soy nada?

cupido

Entramos en febrero, el mes del AMOR. Cupido ya se está preparando para hacer de las suyas. Arco y flecha en mano, practica con su puntería.

Las parejas enamoradas ansiosas por que llegue el 14 de febrero. El Corte Inglés, ansioso también. Y a este año hay que añadirle el super estreno de “50 sombras de Grey” ¿casualidad? Va a ser que no.

El amor es un constructo social y cultural. El concepto de amor ha ido cambiando a lo largo de la historia. No tiene nada que ver el concepto de amor en la antigua Grecia que el concepto de amor del siglo XIX en el cual se forjó lo que conocemos hoy como “amor romántico”
La civilización griega separaba el sexo del matrimonio. La mujer dentro del matrimonio tenía exclusivamente una función reproductiva, desligada de la sexualidad y el placer erótico. Vamos, que tu mujer sólo te servía para tener hijxs, era un matrimonio de conveniencia. El placer sexual lo obtenías por otras vías.

Esto se dio hasta el comienzo del siglo XIX, en el que surge la conexión entre el “amor romántico”, sexualidad y matrimonio. Es el concepto de amor que tenemos actualmente en nuestra sociedad occidental: el matrimonio ligado al amor. No hay que olvidar que a día de hoy en otras culturas siguen existiendo los matrimonios de conveniencia.

Para nosotrxs, en nuestra cultura, la base para formar una pareja es estar enamoradx. Por tanto el matrimonio es una opción personal en la que hay amor y satisfacción sexual.
¿Qué quiero decir con toda esta explicación? Pues que a amar se aprende. No nacemos sabiendo amar, nos enseñan a amar.

A través de la socialización (familias, escuelas, medios de comunicación, religión…) nos enseñan cómo debemos amar. Nos van formando en los roles de género que debemos adoptar. Igual que nos enseñan a amar, también nos enseñan a ser hombres o mujeres. Es decir, los hombres deben amar de una forma y las mujeres de otra.
Así que poco a poco y sin darnos cuenta, vamos quedando atrapadxs en estos roles que nos marcarán de por vida cómo debemos amar, cómo debemos sentir, cómo debemos comportarnos, qué podemos hacer, qué no podemos hacer…..
¿asusta todo esto? A mí, sí.

El concepto de amor en la pareja basado en el malentendido “amor romántico”, está lleno de mitos y micromachismos que ayudan a perpetuar la desigualdad entre hombres y mujeres y fomentan la violencia de género.

La creencia de que una mujer debe ser abnegada en el amor, debe amar incondicionalmente a su pareja, porque somos madres y por ello cuidadoras. Renunciar a nosotras mismas por una entrega total que comporta dependencia y sumisión al varón …..esto es altamente peligroso para la salud mental y física de las mujeres.

La creencia de que el hombre ha de satisfacer siempre las necesidades de las mujeres, de cuidarlas, protegerlas, de mantenerlas económicamente…..también es peligroso, porque el hombre no puede ni debe cumplir con estas expectativas que se esperan de él, sólo por el hecho de ser varón. Además de la desigualdad tan grave que ello comporta.
Por ello es tan importante poder desmitificar los mitos tan dañinos que nos han ido transmitiendo a lo largo de la historia.

Mito de la media naranja: nos viene a decir que somos seres incompletxs. Nos falta esa media parte para sentirnos felices. No podremos alcanzar la felicidad si no encontramos a esa persona predestinada para nosotrxs.

Mito de los celos: considerar los celos como un signo de amor. Está relacionado con la exclusividad y la posesión. Los celos se utilizan para justificar comportamientos egoístas, injustos y violentos. Las personas no somos propiedades, por tanto nadie pertenece a nadie.

Mito de la omnipotencia: pensar que el amor lo puede todo “si me ama de verdad, cambiará”. Este pensamiento es muy común en mujeres víctimas de violencia.

Mito de la pasión eterna: pensar que la pasión de la etapa de enamoramiento es para siempre. El enamoramiento tiene fecha de caducidad. Cuando pasa la etapa de revolución hormonal del enamoramiento, entramos en la verdadera prueba de fuego, la etapa del amor real.

Si alguna vez te han dicho “Sin ti no soy nada”, debes saber que la persona que te lo ha dicho, está poseída por los mitos dañinos del amor romántico. Huye, porque si no, te verás envueltx en una relación de toxicidad, de dependencia, de culpabilidad….

No podemos ser la única razón de vivir de la otra persona. Todos y todas debemos tener nuestras vidas independientes de nuestras parejas.

Joan Garriga, psicólogo de la Gestalt, dice “sin ti también sería feliz, pero elijo estar contigo”. A mí me parece una de las más bonitas declaraciones de amor, de amor sano.

Yo me quedo con la idea que resumo en una frase propia:
“Sin ti, soy yo; Y contigo, soy todavía más yo”

P.d. Este 14 de febrero desmontemos a Cupido y a sus mitos. Todos los días son 14 de febrero. Rompe con lo establecido!

MARISOL ROJAS

MARISOL ROJAS

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2 comentarios en “¿Sin tí no soy nada?

  1. El amor… mi motor personal… comienza a mi familia… se extiende a mis amigos… y la ginda la coloca mi hijo… pero procuro que mi amor no amarre… quiero que mi amor arrope, quiero que mi amor reboce a quienes también mi quieren… sin sometimientos… sin obligaciones… libre para amar… libre para ser persona… Genial tu relato¡¡¡

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