2015-08-14 13.39.14-1

-¡India!- Le dijo mirándola a la cara de pie ante ella.

Ella alzó la vista y le sonrió con sus dientes blanquísimos dejándolos asomar despacio tras sus carnosos labios.

-¡Taína!  A partir de ahora para ti seré una india taína. Olvídate de María, mi nombre anterior, ya que jamás te responderé si me nombras por él le dijo con los ojos.

Leyó en su mirada desafiante el mensaje y la observó coger una rama de olivo caída en el suelo.  Con ella dibujó un  gran círculo en la arena y en su interior escribió dos palabras, Mencía Marengo.

Miró al mar en su profundidad y lejanía un instante, pronto oscurecería y la noche lo teñiría aunque ella no lo vería negro sino gris marengo.

MENCÍA MARENGO Sigue leyendo