Síndrome de Peter Pan

Me asomo con miedo al espejo con la esperanza de encontrar a alguien distinto esta vez. Tristemente, la imagen que me devuelve dista mucho de mi propia realidad. Frente a mi, un anciano con canas, cara arrugada y ojos apagados me dice que tengo 80 años. Sin embargo, mi espíritu sigue pensando que soy un muchacho de apenas 25. Es tan tozudo como yo. Ni mi espíritu ni yo queremos asumir la realidad. Nunca hemos llevado bien el paso del tiempo y a medida que van pasando los años, peor lo llevamos.  Sigue leyendo